miércoles, 14 de marzo de 2012

Un trago y salud de noche

Me acordé de ti. Después de medirme y reír a solas, después de escuchar un maldito boletín informativo. Dice la radio que ha muerto una mujer que conocí, como ocurre en la canción, aunque no es una muerte física...y te pienso en silencio, como si te buscase a modo de respuesta.
Me acordé de ti. Y luego no paso nada. Pedí otra cerveza y terminé de beberme la noche.Algún cosmonauta prepara su misión mientras los periódicos miman las portadas de mañana....y te pienso riendo, con esa risa nerviosa que producen las noticias, buenas o malas, y que mal disimula un sentimiento.
Me acordé de ti y repasé con cuidado los números, para no pulsarlos con fuerza en este dichoso teléfono táctil...y luego pensé que era solo la distancia, y ese que sé yo nostálgico que nos entra a todos cuando pensamos en los amores imposibles, en el calor del verano, en el dios de las azaleas al que de cuando en cuando hemos de devolver el favor.

Porque hoy la noche cortaba el ruido y el motor del coche. Hacía de freno y devolvía la ropa y los cumplidos. Hay puertas que se cierran y que sabes que no volverás a abrir. Un trago por lo vivido. Escribo en un lenguaje algo encriptado, y no me doy cuenta de que lo estoy haciendo mientras pienso que jamás regalaré la luna, que el Albaicín se quedará vacío, que los kilómetros no volverán a recorrerse entre canciones. Tienen las letras un punto que envenena cuando te pienso. No sé si sabré mirar hacia arriba, pero puedo intentarlo. Es cosa de dos mientras rompo las páginas que tenía escritas. Y continúo con esa confesión que nada explica.
A la bolsa donde cargo los quehaceres se le ha roto un asa, y me da por decir arena, playa, mar...y un cielo nuevo. Un trago por lo que viviré. Y una carta, que te mando aunque no sé si entenderás.